martes, 14 de abril de 2015

Cuantas veces decir "SI" cuando quieres decir "NO"




Muchos de nosotros en distintas situaciones nos encontramos pronunciando un “si” cuando en realidad queríamos haber dicho “no”. Aceptamos casi sin pensar y en forma mecánica satisfacer pedidos de otros en detrimento de nuestras necesidades. Generalmente, cuando la mirada esta puesta en los demás, no respetándome mis espacios y opiniones se genera enojo, cansancio, agotamiento. Nos solemos repetir frases tales como ”siempre el mismo tonto, no aprendo más” , “todos se aprovechan de mi”. Incluso a veces caemos en la creencia de que “no aprendemos mas”
Lo interesante de diseñar día a día quien queremos estar siendo es que muchas cosas pueden cambiar. Esto no es mágico y lleva trabajo. Abandonar la zona de confort donde siempre ocurren estas respuestas que me desgastan no es tarea sencilla pero si posible.
Existen dos puntas, como suelo decir, para trabajar: la interior o emocional y la práctica.
En cuanto a la primera resulta útil respondernos las siguientes preguntas:
• Cuanto dependo de la aprobación de los otros para sentirme bien conmigo mismo?
• Cuando yo me priorizo siento culpa? Y si la respuesta es afirmativa, Para que la siento?
• Cuando digo si cuando quiero decir no de que me estoy perdiendo o que cosas estoy evitando?
• Hay algún referente en mi historia familiar que actuara de este modo? Que me enseño?
Como plan de acción podemos plantearnos pequeños objetivos para modificar esta conducta. En primer lugar comenzar a tener registro de cuando y como se presenta esta situación de aceptación contra mi deseo interno. Identificar mis emociones asociadas a esta situación puede ayudarnos a comprender la necesidad y la importancia de generar el cambio. En una segunda etapa, cuando este convencido de introducir una modificación en este comportamiento, la práctica de la asertividad, defender mis derechos sin ser sumiso ni agresivo, es un excelente recurso. En la medida en que te respetes generarás relaciones mas sanas con los otros pero sobre todo con vos mismo. Querete mas.




How many times you say "YES " when you mean "NO":

Many of us in different situations we are uttering a "yes" when actually wanted to have said "no".  We accept almost without thought and mechanically meet orders from other to the detriment of our needs. Generally, when the gaze is on the other, not respecting my spaces and views generate anger, fatigue and exhaustion. We often repeat phrases such as "always the same stupid “, "everybody take advantage of me".  Even sometimes we fall into the belief that " we do not learn from our experiences"

The interesting thing about designing who we want to be everyday   is that many things can change. This is not magic and it takes work.  To leave the comfort zone where always occur these responses is not easy task but is possible.
There are two tips, as I like to say, to work: the interior or emotional one and the practical.
In regard to the first is useful to answer the following questions:
·      How much I depend on the approval of others to feel good with myself?
·      When I prioritized feel guilt? And if the answer is yes, for what reasons I do?
·      When I say yes when I mean not what I am missing or which things I am avoiding?
·      Is there any reference in my family history that makes me act in this way? What they taught me?
As a plan of action you can consider small targets to modify this behavior. In the first place, begin to have record of when and how this situation occurs for acceptance against your inner desire. Identify your emotions associated with this situation may help you to understand the need and the importance of generating the change. In a second stage, when satisfied to introduce a change in this behavior, the practice of assertiveness, defending your rights without being aggressive or submissive, is an excellent resource. To the extent that you respect yourself, you will gain healthier relationships with others but especially with you.


lunes, 13 de abril de 2015

30 días




















Muchos de nosotros sentimos a diario la necesidad de deshacernos de ciertos hábitos que nos resultan nocivos: sedentarismo, mala alimentación, dormir poco, y muchos otros mas. La mayoría de las veces, si bien nos proponemos una fecha de inicio con gran decisión y optimismo, esta termina siendo postergada por razones que nos resultan mas valederas para justificarnos. Así, la meta no cumplida se transforma en una carga, nos genera culpa y erosiona la confianza que tenemos en nosotros mismos. Algunas veces, hasta llegamos a esos diálogos internos destructivos que nos repiten una y otra vez que somos un “desastre”.
Tengo una buena noticia: podes modificar estas conductas trabajando desde lo emocional y construyendo un plan de acción a la medida de tus necesidades.
En el primer caso, es importante descubrir cual es mi motivación para que aquello que siento como obligación se transforme en un deseo concreto. Una forma es responderme algunas de las siguientes preguntas:
• Para que hago lo que hago?
• De me pierdo por no hacerlo?
• Que beneficio tengo en mi cambio?
Un plan de acción adecuado es aquel que consta de objetivos posibles y realizables. Suponer salir del sedentarismo y pensar que al inicio correré 5 km solo me llevaría a la frustración y enojo conmigo con la consecuencia de abandonar rápidamente mi meta. Otra punta del plan de acción consiste en proponerme pasos intermedios y logrables sostenidos por un periodo de 30 días. Luego pasado este lapso podemos evaluar nuevos objetivos analizando como nos sentimos. "30 días" para sostener un nuevo habito valen la pena para experimentar la sensación de logro. Son tan solo 30 días para aumentar la confianza en vos y quererte mas. Animate!

Administracion del Tiempo para Quererte Más











Cuando decimos " no tengo tiempo" es interesante preguntarse "para que lo digo" que no es lo mismo de" porque lo digo". Los porque me generan cientos de excusas para sentirme justificada y perdonada de no hacer eso que "tengo que hacer" y otras para protegerme del miedo que me da aquello que si "quiero hacer". Cuando el miedo, el cansancio, el grado de dificultad son las razones nos tendemos a llenar de otras tareas para no enfrentarlo y escaparnos siendo complacientes con nosotros. Al fin de cuentas, nos contamos esa historia para darnos el permiso sin sentir culpa al respecto. Sin embargo, la solución es a corto plazo ya que a la larga la carga no desaparece y se transcribe en un reproche hacia mi persona.
Hay dos formas para salir de la zona de confort y resolverlo: emocional y practico
Lo primero que hay que trabajar internamente es transformar el "tengo" por del "quiero" , ya que con el lenguaje conectamos con las emociones y logramos grado de coherencia entre lo que pensamos, sentimos y actuamos.
Como plan de acción, te podes proponer que si en el día queres hacer una tarea que te cuesta enfrentar pero que su ejecución encierra un gran beneficio, procurar hacerla lo más temprano que puedas, terminar pronto y disfrutar del resto de la jornada sin esa ansiedad que te provoca el recordarla. En la medida de lo posible, realiza las tareas que mas te cuestan en la mañana, sácate ese peso de encima y vivi las horas siguientes a un ritmo más relajado. ¡Administra tu tiempo sabiamente!

jueves, 19 de marzo de 2015

Excusas, excusas y más excusas













Para llevarnos bien con nosotros mismos tenemos que querernos más. El primer paso para lograrlo se trata de abandonar la llamada “zona de confort”, ese espacio conocido y cómodo, donde conviven hábitos, algunos buenos otros nocivos ,pero, nuestros “queridísimos hábitos al fin”. Abandonar la zona de comodidad implica cuestionarse que cosas debo cambiar, derrotar la creencia de que las cosas siempre fueron así, derrotar miedos a lo desconocido y luchar contra nuestras propias excusas y justificaciones para “no” hacerlo y ni siquiera intentarlo o abandonar en el camino.

“Quererse más” conlleva una batalla diaria con nosotros mismos pero que podemos disfrutar en lugar de padecer. El secreto reside en poner objetivos lógicos y medir en forma real nuestra expectativas para no resentirnos con nosotros mismos y sentir que fallamos.

La definición de excusa según el diccionario de la lengua española es "Motivo o pretexto para eludir una obligación o disculpar alguna omisión". Disculparnos de lo que no hacemos también puede transformarse en un habito.

Nuestra cabeza esta tan llena de excusas y escapes derroteros que ante el cambio de un hábito y la incomodidad que esto genera, casi sin percibirlo, estas se instalan como si fueran una creencia cierta y lógica ganándole espacio a nuestra propia voluntad.

Nadie esta excepto de este proceso. Creo que existen tantas excusas como cambios me proponga. Cuantas veces te encontras hablando con vos mismo y justificándote porque no hiciste esto o aquello? En mi caso muchas y esas justificaciones que me doy me producen un alivio a corto plazo y sin embargo, me generan culpa, ansiedad y angustia a la larga. Estas simples disculpas nos paralizan y nos dejan paradas siempre en el mismo lugar carcomiendo nuestras oportunidades.

Es tan interminable la lista las excusas con las que nos “ mal acariciamos” que las intente agrupar en distintos tipos y grupos para identificarlas:

• La Licencia Moral: “ Con todo lo que hice, con mi esfuerzo, con lo mal que la pase, con lo bien que lo hice… esta bien que hoy no lo haga”

• La Pospuesta: “ Hoy no puedo pero mañana no fallo” " El Lunes empiezo"

• La Falsa Elección: “ No puedo hacerlo porque estoy tan ocupada haciendo esto otro”

• La Falta de Autocontrol: “ Yo no puedo conmigo, soy inmanejable”

• Hoy no cuenta: “ Estoy de vacaciones” “ Estoy cansada” “ Es fin de semana”

• La Creencia Cuestionable: “ la etiqueta dice que es sano”

• La del Bien por los otros: “ no puedo hacerlo porque seguro les hace mal a ellos”

• La Cábala: “ y si hago algo distinto y me sale mal?”

• La de la culpa es de otro: “ Así no puedo hacerlo, el no me deja. Es su culpa”

Somos creativos en el arte de generar excusas sin darnos cuenta que lo que hacemos al no cumplir con nuestros planes de cambio es erosionar la propia confianza que tenemos de nosotros mismos y la imagen que sentimos ofrecemos a los demás. Simplemente con empezar a registrar cuando nos justificamos, que nos decimos y para que nos lo decimos ya estamos iniciando parte del cambio de llevarnos mejor con nosotros mismos.

Querete mas. Si queres podes y sin excusas.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Elegir











No quise dormir sin sueños:

y elegí la ilusión que me despierta,

el horizonte que me espera,

el proyecto que me llena,

y no la vida vacía de quien no busca nada,

de quien no desea nada más que sobrevivir cada día.



No quise vivir en la angustia:

y elegí la paz y la esperanza,

la luz,

el llanto que desahoga, que libera,

y no el que inspira lástima en vez de soluciones,

la queja que denuncia, la que se grita,

y no la que se murmura y no cambia nada.



No quise vivir cansado:

Y elegí el descanso del amigo y del abrazo,

el camino sin prosas, compartido,

y no parar nunca, no dormir nunca.

Elegí avanzar despacio, durante más tiempo,

y llegar más lejos,

habiendo disfrutado del paisaje.



No quise huir:

y elegí mirar de frente,

levantar la cabeza,

y enfrentarme a los miedos y fantasmas

porque no por darme la vuelta volarían.



No pude olvidar mis fallos:

pero elegí perdonarme, quererme,

llevar con dignidad mis miserias

y descubrir mis dones;

y no vivir lamentándome

por aquello que no pude cambiar,

que me entristece, que me duele,

por el daño que hice y el que me hicieron.

Elegí aceptar el pasado.



No quise vivir solo:

y elegí la alegría de descubrir a otro,

de dar, de compartir,

y no el resentimiento sucio que encadena.

Elegí el amor.



Y hubo mil cosas que no elegí,

que me llegaron de pronto

y me transformaron la vida.

Cosas buenas y malas que no buscaba,

caminos por los que me perdí,

personas que vinieron y se fueron,

una vida que no esperaba.

Y elegí, al menos, cómo vivirla.



Elegí los sueños para decorarla,

la esperanza para sostenerla,

la valentía para afrontarla.



No quise vivir muriendo:

y elegí la vida.

Así podré sonreír cuando llegue la muerte,

aunque no la elija…

…porque moriré viviendo.



Rudyard Kipling

martes, 19 de noviembre de 2013

Vos tenes SUERTE!







Cuantas veces escuchamos la frase “Vos si tenes suerte”  Creo que varias veces en nuestra vida.
Hace unos días ,sin ninguna mala intención, debo aclarar, escuche que me decían esta famosa frase que hizo ruido en mis oídos y quedo retumbando por ahí.
Así que partiendo de la idea de que existen tantas realidades como personas, me puse a analizar que significaba “suerte” para mi y para los demás. 
Definitivamente a mi juicio, muchos  tratan el tema de los  logros y los resultados favorables como algo asi de “estar en el lugar correcto, con la persona perfecta en el momento adecuado” sin realizar mucho esfuerzo. Otros lo pueden definir como una alineación de planetas perfecta .y si consultamos a mas personas probablmente  nos encontremos con muchas definiciones similares.
Sin embargo, reconstruyendo el mapa de como había llegado a un resultado favorable me pregunte cuanto de  esta mágica fortuna había incidido en ese logro. La verdad , a mi entender muy poco.
Mi camino se había iniciado en la creencia, ya  aprendida a traves de mi autoconocimiento, que mi vida es un resultado de mis elecciones y soy responsable de las consecuencias de las mismas. Estando presente “Aquí y Ahora” me genere la posibilidad de estar atenta a los pequeños detalles que de otra forma aparecen como imperceptibles pero definitorios en los caminos que decidimos tomar. 
Pude conscientemente elegir que personas eran las indicadas para estar rodeada a los efectos de la consecución de mi logro.  Cuando me comunique con ellos hice el uso consciente de mis habilidades sociales para favorecer mis relaciones. Me comunique efectivamente y con asertividad. Supe decir NO cuando era necesario defendiendo mis derechos sin atacar el de los otros. Acepte ofertas  e hice pedidos y ambas partes  comprometimos promesas. Utilice la empatía dejando de lado el tono imperativo y echando del plan de acción a la critica destructiva. Nunca impuse mis pensamientos respetando mi punto de vista,  el del otro y el del observador.  La exigencia dio lugar a la excelencia donde la creatividad, la seguridad y la posibilidad son condimentos esenciales.

En síntesis, me base en un acuerdo GANAR – GANAR en un ámbito que favorecía la confianza, la colaboración y el mejorar las relaciones personales. Si a esto lo llamamos SUERTE, bienvenido sea.

Vos, cuanta de esta “SUERTE” tenes?

martes, 1 de octubre de 2013

"Yo con Yo" nos llevamos bien













El día que entendí que la relación con mi persona influía en como me vinculaba con mis afectos y conocidos y que de estas relaciones también dependía el logro del  cumplimiento de mis metas decidí pegar el salto.

Así comencé una etapa de autoconocimiento y cambios en mi relación conmigo misma.
Un gran trabajo, algo doloroso en algunos aspectos, pero directamente proporcional fue el efecto que tuvo en mi vida y sobre todo en  aquellos que me rodeaban.

 Te preguntaras si me daba miedo. Si, por supuesto  que me daba y mucho. A quien no? Abandonar la zona de comodidad no es nada sencillo.Esta  zona de confort  es como un sillón cómodo y conocido donde estuve ubicada durante años, pero si quería que las cosas cambien y cumplir con mis metas era necesario moverme a la zona donde se produce la magia, que esta un poquito mas allá de la zona conocida.

Observarlo desde afuera es tan simple como la tabla del dos pero el proceso, reconozco, necesita perseverancia, motivación y cuando no de un coach.

La primer meta era llevarme bien conmigo misma y para eso comencé en un largo proceso a responderme una lista de  preguntas con las que seguro en alguna te sentís identificado.

 Quien soy? Cuanto me quiero y me agrado? Cuanto me respeto y me valoro? Cuanto dependo de lo que los demás piensan de mi? Estoy satisfecha con el uso de mi tiempo? Cual es mi estado de animo generalmente?  Es beneficioso ese estado de animo? Cuantas veces digo si cuando quiero decir no? Soy agradecida? Se perdonar? Se pedir o siempre me quedo sin decir nada y creo que los otros no me entienden? Me critico? Soy autoexigente  y perfeccionista? Siempre la vida de los otros parece mas atrayente que la mía? Se gritar basta a tiempo? Soy víctima o protagonista? Me quejo o reclamo? Tengo miedo al fracaso? Y si lo tengo, entonces, de cuantas cosas me estoy perdiendo? Cuantos permisos me doy? Se decir no se o siempre tengo la respuesta justa? Estoy dispuesta a cambiar?

Agotador no?  De eso se trata, salir de nuestro propia comodidad donde tiene lugar la queja e intentar lograr nuestra mejor versión cada día queriéndonos mas y llevándonos mejor con nosotros mismos

Definitivamente con una  mejor autoestima podemos potenciar nuestros vínculos con los otros y especialmente con nuestros afectos y así, confiando en nuestros recursos y habilidades propias, caminar hacia el logro de nuestras metas y sueños


  No tengas miedo. Si quieres realizar un cambio en otro, inícialo primero en ti mismo Si es positivo el entorno se adaptará y colaborará para que logres el cumplimiento de tu meta.


Acá te dejo, pensando fuera de la caja. Te animas a quererte un poco más?